Imagina que llega la
palabra y te ofrece tres deseos, ¿qué pedirías?
“Vivir para y por la poesía en lo que me
resta de vida, disfrutar de unas 100 personas que en algún lado pierdan su
cordura y puedan y quieran escuchar alguna vez algunos de mis poemas, con la
adición de conocer –desde mí- qué les dicen y cómo pausan sus vidas por ese
soplo cósmico instantáneo de dedicarme una hora de su vida. Y... que mi obra
llegue después de mi muerte al menos a un puñado de seres que suspiren con
alguno de mis versos..
ESO ME ENCANTARIA!
